CONFESIONES

Posted: sábado, 10 de diciembre de 2011 by Vicente "BleyCi" in
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Hoy voy a desnudarme (metafóricamente) para que ustedes tengan motivos o razones para conocer y comprender mis estados de ánimo en la mayoría de días, tristemente y así de verdad lo pienso…
Empezare contándoos una breve o extensa historia, sinceramente no sé cuánto me pueda alargar contándola, y contra más pierda el tiempo escribiendo una introducción más breve será y más ideas me dejare sueltas por ahí…
Comienzo;
Miguel es un chico de 14 años, reside en un modesto domicilio (ni muy grande, ni muy pequeño), su familia es humilde de un nivel económico medio-bajo. Las aficiones de este chico son como las de cualquier muchacho de su misma edad; escuchar su música favorita, jugar al baloncesto, tragarse un sinfín de películas, dialogar con cualquier persona (personas, pero que cumplan las normas mínimas de dialogo; respeto, turno de palabra, utilizar la voz suave, guardar turno de palabra…), viajar, descubrir rincones escondidos nunca antes examinados, intentar llevarse bien con todo el mundo…
A Miguel se le suele ver por la calle con sus amigos o fieles compañeros sentimentales qué, aproximadamente les gusta lo mismo que a él…
Miguel y sus amigos pues… ¿cómo decirlo? Son muy tímidos y no les gusta estar en lugares donde haya mucha aglomeración de personas, por esta razón soler frecuentar sitios donde se respira un ambiente de más calma y armonía (Ejemplo; Una casilla vieja, un corralazo o un bar) Ellos saben que en esos puntos de encuentro, están lejos de donde se suelen originar las altercados en su localidad; los disco-pubs o discotecas.
Un día, Miguel y su familia se encuentran juntos cenando en el comedor. En la TV está puesto el telediario, y sale una noticia de qué han llegado a las costas canarias un cayuco con 55 inmigrantes ilegales llegados de las costas de Senegal. Miguel por primera vez, desde que tiene uso de la razón, escucha declaraciones hechas por su padre y madre, del tipo;
- ¡Un día invadirán nuestro país! ¡Que se marchen a lugar desde donde han salido! ¡Nada más que “gentuza” de escopeta y tiro!
Miguel, desde un primer momento no da mucha importancia a tales exclamaciones, y al acabar la cena, se retira a la cama como cualquier día… (El desconoce que tal cena, cambiaría su manera de ver e interpretar el mundo para siempre)
Al día siguiente tiene que madrugar, camina hacia el instituto y llega a clase, a primera hora es turno de Ética. El profesor empieza a decirnos y a explicarnos qué todos los seres humanos que forman la humanidad, poseen derechos inmanejables, indiscutibles, incuestionables, indudables, innegables… Miguel recuerda ahora, que su profesor hizo mucho hincapié en qué derechos como; la DIGNIDAD, la IGUALDAD, el RECONOCIMIENTO COMO PERSONA, la LIBERTAD, la expulsión de PREJUICIOS lanzados hacia x persona… Fueran reconocidos y practicados por él y sus compañeros (los jóvenes), pilares de un futuro. Les afirmaba qué en una sociedad ideal y qué todas las personas que tuvieran un poco de cabeza les gustaría construir, estos derechos morales deberían anteponerse ante todo, sin importar nacionalidad, lugar de procedencia, sexo, nivel económico o social, religión, costumbres...
Miguel fijaba su mirada en el profesor, abría bien los oídos para pretender escuchar más y mejor, no podía evitar que de vez en cuando se le cayera alguna baba… Pero a él le daba igual, eran indicios corrientes que representaban en él; la atención prestada a su profe de Ética.
Miguel aparte, ya tenía en su cabeza algunas ideas de respeto e igualdad, que fueron cogidas de algunas canciones de rap que a él más le apasionaban, y comenzó a hacer amistad con varios chicos de origen boliviano. Entonces un día Miguel recapitulo recuerdos guardados en alguna de las innumerables neuronas que componían su cerebro, y memorizo esa cena con sus padres, donde escucho declaraciones racistas y xenófobas. Entonces Miguel pensó para sus adentros;
- La idea que detentan mis padres, se contraponen a la mía, a la hora de hablar sobre una persona que no es de mi tierra… Mejor que no se enteren de quienes son algunos amigos míos, o me harán de “pasarlas putas”…
Los años pasaban lentamente para Miguel, quizás porque él sabía muy bien que su libre-pensamiento contractaba con la mentalidad cerrada de sus padres, y a él esto le hacía un niño infeliz, ya que todos la rutina diaria en casa eran las discusiones por diferencias políticas, sociales, ideológicas, humanas… y sus padres le reprimían su don de la voz. Lo qué él quería dar a entender, sus razonamientos… no tenían ninguna importancia en su familia, como si cada vez que exponía su punto de vista le hablara a la pared. Miguel tenía que soportar comentarios del tipo;
- Va es muy chico todavía, no sabe lo que dice.
- ¡Tú que sabrás chaval, lo que es la vida!
Miguel siente mucho dolor y daño, y como manera de alejar por un momento de nada, ese pequeño llanto interior, se refugia en casa de algún amigo o en su cuarto empieza a escuchar su música favorita o a leer sus libros…
Pasado unos meses, Miguel vuelve de una excursión en un centro comercial de Madrid, allí se compro la camiseta de su grupo favorito, y la camiseta lleva una insignia revolucionaria; una estrella roja. Miguel les muestra a sus padres todo lo qué había comprado en la excursión, y en el momento en que sus padres ven esa camiseta con la estrella roja, no dudan en ningún momento en tirarla al contenedor… Ese acto en un principio podría pasar desapercibido, pero dejo un profundo abismo en la sensibilidad de este pequeño adolescente, que en un porvenir tendrá sus efectos.
Miguel ya sabe, completamente, que sus deseos, metas, objetivos, voluntades en esta vida siempre serán muy distintas a las de sus padres… Pero bueno, de momento todo va bien, Miguel lleva una vida (su vida) distinta a los demás chicos de su edad, y empieza a mentir a sus padres para que estos no descubran cosas que realmente no tienen nada de malicia, pero que a sus padres no les hace ni puta gracia.
Todo comienza a partirse, cuando los sectores más fascistas de la localidad de Miguel, empiezan a tachar a los amigos de él, de unos drogadictos, guarros, perro-flautas, vagos, jóvenes ni-ni… y como es normal, Miguel también es víctima de dichos descalificativos aún siendo un buen estudiante que poco a poco se va sacando su bachillerato humanístico, se asea todos los días, siempre está ahí cuando lo llama su padre para hacerle unos favores en el trabajo, y lo que quiere es que las drogas se erradiquen porque saben los perjuicios que esta crean en la sociedad…
Los amigos y amigas de los padres de Miguel, hacen uso de calumnias dirigidas a Miguel y sus amigos, y no pierden el tiempo, corren a llamar a los padres de Miguel para contarles los últimos sucesos falsos en los que Miguel y sus amigos están sumergidos como culpables de ese falso meollo.
A Miguel le cae una brutal discusión con sus padres, niega totalmente convencido de todo lo que se le acusa a él y a sus amigos, se apoya en que no existen pruebas materiales, ni audio-visuales, manifiesta que tan solo son habladurías de la gente del pueblo… pero, todas estas quejas de Miguel le son poco, porque no consigue que le caiga un duro castigo de encerramiento en su casa, denegada la comunicación con el exterior (solo en las 6 horas del instituto por la mañana), retirada del modem router (y así evitar las comunicaciones por las redes sociales), y tan solo le dejaron en su habitación una televisión (por lo menos, sabían por donde atacarle y donde más daño le causaba).
Tras unas semanas a Miguel se le levanto el castigo, y volvió a ser el chico de antes de la condena…
Destaca mínimamente en su clase por las notas adquiridas, no falta a ningún entrenamiento de su equipo de baloncesto local,… En resumen, cumple con todas sus obligaciones impuestas por sus padres para su edad.
Una noche normal recibe una llamada de sus padres, y les fuerza a ir rápido a casa porque tenían que hablar con él (todo esto dicho en un tono bastante alto). Miguel se sentía confuso y un poco perdido, no lograba memorizar ninguna maldad hecha anteriormente… Cuando llega a casa, y llega a la cocina donde sus padres le esperaban, estos le reprochan una foto vista, en donde Miguel sale con un amigo suyo de nacionalidad española pero, origen Boliviano. Le reprochan el relacionarse con “ese tipo de gente”, y sus padres empezaron a generalizar sobre los latinos, acusando a todos los latinos de los males que habitan en esta tierra, poniendo arriba la superioridad de la raza blanca y de la nacionalidad española…
Miguel ya harto de tantos prejuicios, explota (metafóricamente) y de repente se ve llevando la contraría en todo a sus padres, intentando hacerles ver que en un principio todos valemos lo mismo, libres de prejuicios que falten y contaminen. Sus padres son incapaces de abrir los ojos, y continúan con ese discurso anticuado, rancio, con no más fundamentos que el odio ya reconocido hacía el “otro”…
Miguel otra vez tiene que hacer frente al poco respeto mostrado por parte de sus progenitores a él y a la variedad cultural que nos aporta la humanidad. Miguel está muy enfadado con la actitud de sus padres. Estos amenazan con llevarlo a un colegio interno, dejarle sin viaje de estudios (crucero), tenerlo preso durante más tiempo en su casa… Si Miguel no hace esfuerzo en quitarse esas ideas liberales y abiertas que tiene frente al mundo…
Miguel está entre la espada y la pared, está indeciso… ¿qué debería hacer Miguel?

Posdata:
No sé si algo mejorara después de escribir este relato, solo sé que me siento más desahogado…

1 comentarios:

  1. Conozco este caso más o menos. No en sentido estricto, pero sí sé lo que es estar rodeada de gente que puede coartar tus ideas por ser contrarias a las tuyas. Lo malo es que la gente no tiene en cuenta que sus pensamientos no siempre son los correcto. Igualmente, nosotros pensamos lo mismo, pero nuestras ideas suelen ir más encaminadas a la igualdad, y nuestra oposición suele criticar a un colectivo por una minoría o una muestra específica, que no tiene por qué representar al grupo. Todos lo sabemos. El problema de este país, y yo creo que en todo el mundo pasa, así que: el problema de todo el mundo es que hace falta concienciación, porque con temas tan universales como es la gente (teniendo en cuenta que la gente se "divide" en razas, clases, países...) se nos hace difícil la comunicación con ciertos colectivos. Por ejemplo, para mis abuelos sería difícil presentarles y que les cayera bien un chico con el pelo largo y / o pendientes, a pesar de que fuera un alumno o trabajador notable, o una bellísima persona. Deberíamos curar eso, y tratar de impedir de que en nuestra generación ocurra; que, por desgracia, ocurre.