LA MUERTE PARA EMPEZAR

Posted: miércoles, 20 de julio de 2011 by Vicente "BleyCi" in
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“Vivimos para morir” decía una brillante filósofa a la que yo me dirigía como abuela, y llevaba razón, uno de los pocos motivos por los que le damos sentido a nuestra vida es que tarde o temprano se acabará. Y cuando digo acabará, digo que acabará para siempre, porque desde que era pequeña me he planteado si después de la muerte iré al cielo (si he sido buena) o si iré al infierno (si he sido mala), pero después de pensarlo durante años, esas noches en las que piensas sobre estas cosas pero te acabas durmiendo porque no les encuentras solución, por fin encontré la mía,  pienso que eso solo es una invención del hombre para camuflar nuestro temor a la nada. No podemos escapar de ella, es como si cada persona tuviese un reloj invisible con una cuenta atrás encima de la cabeza,  puede ser que a tu contador le queden minutos, horas, segundos…Es cuestión de tiempo, da igual a quién, eso es lo misterioso de la muerte, es inesperada, por lo que eso causa más miedo y nerviosismo, ya que sabes que te va a tocar, ya sea allí o allá, así o asá.
Pienso que no estamos preparados para aceptar la muerte, porque nos gusta demasiado la vida, pero, ¿alguien ha vuelto para contarnos lo dura que es la muerte? A lo mejor se lo están pasando tan bien que no quieren volver, pero no pienso hacer la prueba para descubrirlo.

Otro aspecto a tratar, no es solo tu propia muerte, sino la muerte de los demás. Realmente creo que le tengo más miedo a la muerte de los demás que a la mía propia, porque cuando yo muera, estaré muerta, ya no sentiré pena, ni alegría, ni soledad, ni amor, ni ninguna otra cosa y mis allegados llorarán por mí y esas cosas que se le suelen hacer a los muertos: encajonarlos, acristalarlos, encerrarlos, camuflarlos de flores, quemarlos…Suena un poco a tortura, pero dicen que el cuerpo ya no siente nada. Mientras que si son mis allegados a los que les llega la muerte, prefiero no pensarlo, porque estás viviendo lo que sabes que te pasará a ti tarde o temprano. Es muy duro decir que se te ha muerto una madre, un padre, un hermano, una hermana, un primo, un tío, un amigo…Y que no puedes intercambiar tu vida por la suya, porque es imposible, al final la muerte cobrará la deuda contigo también. Nadie se intercambia por nadie, si no te toca a ti hoy, te tocará mañana.

No le veo mucho sentido a eso de tenerle miedo a la muerte porque como bien decía Machado: “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.”
Y tiene bastante sentido, cuando nosotros vivimos, es decir, cuando somos, la muerte no es, no existe, pero cuando la muerte aparece y nos lleva, dejamos de vivir y de existir, así que nunca coincidimos.
Otra manera de hacer frente a la muerte, es pensar que la muerte es igual que una siesta eterna, con su correspondiente sueño. Pero es hora de anular este pensamiento ya que los sueños, esas historias tan dulces, a veces terroríficas o sin sentido, son creados en nuestro cerebro, y si una persona esta muerta, su cerebro también, y las funciones de este aún más, además prefiero que no haya nada a que me toque una pesadilla eterna, porque al fin y al cabo las pesadillas también son sueños.
En conclusión, deberíamos tratar la muerte no como un tema tabú porque es una cosa tan natural como un nacimiento, y aunque parezca contradictorio, es la muerte la que nos da las ganas de vivir, ya que habrá un final y queremos aprovechar el tiempo. Además, si antes de nacer estábamos muertos, ¿por qué temerle a una cosa que ya hemos “vivido”?
Belén Sonido Estereo. Estudiante de 2º Bachillerate Ciencas de la salud.


1 comentarios:

  1. La muerte... un tema delicado donde los haya y muy personal, algo también cultural: no es lo mismo morir en España que, por ejemplo, morir en méxico donde la muerte es una fiesta.
    Ahora estoy leyendo un libro: "La sombra del ciprés es alargada" de Delibes, donde se trata ampliamente el tema de la muerte y me quedaría con esta frase: "morir no es malo para el que muere, es tremendo para el que se queda navegando por la estela que el otro trazó".