EL ESPÍRITU DE HARLEM – 3ª PARTE

Posted: jueves, 2 de junio de 2011 by Vicente "BleyCi" in
0

(Continuación)
(…) Isaacs actualmente sigue haciendo un trabajo con el club Madison Square para chicos y chicas que lidera Joel E. Similor en el Bronx. Durante las últimas cuatro décadas, Isaacs ha servido como guía espiritual para una gran cantidad de jóvenes que han pasado por el centro buscando sus consejos.
Como entrenador, consejero o, simplemente, como alguien que sabe escuchar, los consejos de Isaacs han logrado enderezar muchas vidas. “Todo comienza desde la preocupación por ellos y por tratar de mostrarles la realidad. Esta es una de las cosas más importantes que puedes hacer por los más jóvenes. Raramente hablo con ellos de baloncesto si no me lo piden. En lo que hago más hincapié es en que he estado en muchos lugares y he visto muchas cosas a lo largo de mi vida, pero al final todo lo que te queda es tu honor. Ese es el mensaje que les intento dar”.
Hace cuatro años, Kareem Abdul-Jabbar publicó un libro llamado On the Shoulders of Giants: My journey Through the Harlem Renaissance que en realidad era una obra documental sobre los Rens. Eso hizo que Isaacs y los recuerdos de aquella época cobraran cierta actualidad. Algo bueno, desde luego, pero no cambió nada la vida de un hombre que ha conocido sólo una manera de vivir a lo largo del último siglo, John Isaacs.



PIONEROS EN UN MUNDO HOSTIL
El equipo que rompió todas las barreras
No fueron los primeros, porque cuando llegaron ya estaban los Celtics Originales entre otros, pero sí uno de los equipos más importantes en el nacimiento del baloncesto. Fueron especiales porque se trataba del primer equipo de baloncesto formado íntegramente por jugadores de raza negra. Y por ello, y por la época que les tocó vivir, se convirtieron en auténticos pioneros y en casi héroes. En una era en la que imperaba el racismo en muchos territorios, los Rens, como se conocía comúnmente a los New York Renaissance Five, tuvieron que subsistir con insultos y agresiones antes, durante y después de cada partido. Y a veces jugaban tres partidos en un día. Sus cenas, al acabar los encuentros, consistían muchas veces en algo frio que tenían que comer en el autobús porque la mayoría de los establecimientos se negaban a servirles. Y lo mismo ocurría con los hoteles. Podían viajar hasta Chicago o Indianápolis a jugar un partido, y volverse directamente a New York (400 kilómetros) porque no tenían donde dormir.
Pero lo pero era cuando los aficionados se convertían en un enemigo más peligroso que el equipo rival. En una ocasión, y tras un incidente con un jugador blanco del otro equipo, los Rens fueron atacados tras el partido y acorralados casi sin salida. Milagrosamente alguien apagó las luces del pabellón y el equipo pudo escabullirse y salir vivo.
Eric Illidge, secretario del equipo y que entre otras cosas se encargaba de contar personalmente a los espectadores porque a menudo, los Rens cobraban una parte de la entrada a cada partido, recordaba que tenía que llevar encima un arma “por lo que pudiera pasar”, aunque nunca tuvo que usarla. Según Illidge, el quipo se basó en una filosofía única:
“nunca dejar que nadie les denegara su derecho a la vida”.

0 comentarios: