Creemos que somos únicos y estamos equivocados. (2ª parte)

Posted: miércoles, 11 de mayo de 2011 by Vicente "BleyCi" in
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(Continuación)
(…) Como todas las criaturas del universo, el ritual de apareamiento propiamente dicho comienza siempre con la observación mutua entre el macho y la hembra, se miran disimulando, mientras hacen que están hablando con sus compañeros de género. Ambos fingen estar comportándose con naturalidad cuando en realidad despliegan toda una complicada coreografía de movimientos y gestos cuidadosamente preparados. No pueden mirarse demasiado fijamente, ni por espacios de tiempo demasiado largos, y cuando coinciden sus miradas han de apartarlas de manera distraída como si la coincidencia hubiera sido simple casualidad.
Solo puede existir un siguiente paso si la hembra enseña sus dientes al macho en señal de que quiere conocerle –los humanos lo conocen como “sonrisas”-, a lo que el macho contestará imitando el gesto de su pretendida. Aquí es donde la cosa se pone complicada para el macho que ha de encontrar la forma de acercarse a la hembra a la velocidad perfecta. Ha de caminar con seguridad, solo, sin mirar ya a otras hembras en señal de que está interesado únicamente en aquella que le mostró los dientes.
El primer encuentro es crucial y el macho ha de elegir cuidadosamente cada palabra y observar con atención las reacciones de la hembra con el fin de saber lo más rápido posible qué le agrada a ella para poder alargar lo máximo posible ese primer contacto.
Los lugares de apareamiento tienen como característica que la música suena a gran volumen. Esto es debido a que así el macho tendrá la posibilidad de acercarse más a la hembra a la hora de hablarle en un ensayo simulado de lo que serán besos y pequeños mordiscos si la cosa llega a rendir. La mímica en este punto también es importante, así como el olor que pueda desprender el macho que es el que más tiene que perder, puesto que, a buen seguro, otros competidores están observando la escena deseosos de que la hembra le rechace para probar suerte. Paro aquí.
Después de lo leído, ¿Qué conclusiones sacáis? ¿Seguís pensando que no nos parecemos en nada a los animales? Somos animales racionales, razonables…, eso es cierto pero, sigo viendo a “seres humanos” que no razonan, tienen la capacidad de hacerlo y ¡no lo hacen! ¿Por qué? No lo sé, piensan que a base de palos se puede aprender mucho, que gracias a sus puños tienen “razón”, y que ellos son los más “machos”. Para mí esa clase de “personas” son en realidad más animales que los propios animales, ¿Quién tiene la culpa de esto? Pueden tenerla los padres, los profesores, los amigos… no sé. ¿Un propósito para la educación en España? La ética como asignatura obligatoria desde primaría, creo que así se solucionaría muchos problemas de poco razonamiento e intolerancia, siempre y cuando los profesores que den esa asignatura sean ricos en valores humanos y tolerantes. Esta es mi pequeña, humilde opinión.
Espero dar nuevas noticias pronto, y de momento desearos lo de siempre. ¡AMOR Y SALUD!
Don´t worry, be happy!

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