Creemos que somos únicos y estamos equivocados. (1ª parte)

Posted: lunes, 9 de mayo de 2011 by Vicente "BleyCi" in
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Está entrada la dedicare para que reflexionemos sobre todas las cosas que hacemos comunes a los animales, es decir, lo que nos une a los animales, esos seres que creemos que son inferiores a nuestra raza humana pero, que en realidad nos comportamos como ellos en numerosas ocasiones. Voy a escribir un relato, obtenido de una película titulada; Los hábitos de acoplamiento del ser humano terrestre, y que a su vez el texto lo he extraído del libro magnifico de El Chojin –os aconsejaré mil veces que lo compréis y lo leáis–.
Se trata de una especie de documental hecho por extraterrestres sobre los procesos de apareamiento del ser humano. Del mismo modo que nosotros hacemos documental explicando como tal animal, construye su refugio, se protege de sus enemigos y se relaciona con el medio, ellos hacían lo mismo con nosotros. Aquí va el texto en cuestión;
Nuestra especie tiene lugares designados para la búsqueda de parejas a los que se conoce con el nombre de “discoteca”. Normalmente los machos y hembras acuden a estos lugares por separado. Ellos procuran parecer seguros y no ansiosos porque las hembras lo valoran debido a que el macho que más dificultad tiene para aparearse suele ser porque tiene alguna defecto que lo hace poco atractivo hacia las hembras. El macho debe acudir a estos lugares de apareamiento muchas veces antes de conseguir pareja, por lo que procuran aprender de cada error.
Según la peli, el primer problema al que se enfrenta el macho es la propia entrada de la discoteca. Allí hay otros machos superiores conocidos como “machos porteros” que examinan a los pretendientes y deciden si pueden o no entrar –es decir, si están o no preparados para iniciar el ritual-. Una vez que los grandes machos porteros dan su visto bueno, el primer obstáculo está salvado. Dentro de estas discotecas el macho comienza ingiriendo bebidas alcohólicas con un doble motivo: por una parte para tener más valor y, por otra, para ser capaz de bajar su listón a la hora de buscar hembra. Ellas suelen ocupar la parte central del emplazamiento, llamada “pista”, en que realizan una serie de movimientos al ritmo de la música claramente destinados a hacer descender sus ovarios al lugar apropiado para que, en caso de cópula, se tenga más posibilidades de éxito en la concepción…
Seguiré en la siguiente entrada con este documental sobre el hábito de apareamiento del ser humano, hasta entonces solo desearos a todos amor y salud, y también mucha suerte.
¡Un abrazo!

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